martes, 22 de mayo de 2012

Ahora sí, mi Tercer Cumpleaños (I)

¡Hola a todos!

Ahora sí, por fin, ha llegado el momento de ponernos al día y de contaros qué tal me fue en mi tercer cumpleaños. ¡Tres añitos ya! ¡No veáis!

Aunque la idea original que teníamos programada era la de pasar el día en Córdoba, para rememorar viejos tiempos (recordad que allí fue donde nací), al final la cosa se torció y el viaje quedó postergado hasta mejor ocasión.

¡No pasa nada!

¡Pues nos vamos al Parque de las Ciencias! Ya habíamos estado el año pasado, que nos invitó la tita Paqui, más otra vez, en la que fui con mis amigos de la guardería, pero coincidía con que ese sábado en cuestión era el Día de Puertas Abiertas, así que, ¡para allá que nos fuimos!

Lo primero que le dije a Papi cuando llegamos es que me quería hacer una foto con el señor de la puerta. ¡Pues no somos cucos ni nada!


Ese día había muchos niños, y hubo actividades, como el planetario, para las que no había ya sitio. ¡No pasa nada! Yo me lo pasé bomba, primero jugando con los chorros de agua. Como el día se levantó caluroso, nos vino muy bien el refresco.


Estuvimos toda la mañana de andorreo por las actividades al aire libre, y a mediodía nos detuvimos un momento para recuperar fuerzas con un superalmuerzo, de bocatas y fruta. ¡Qué rico!


Después, para hacer la digestión, y no pasar tanto tiempo bajo el sol, nos metimos dentro, donde también había muchas actividades con las que entretenerse. Aquí estábamos viendo unos globos hechos de papel de seda, elevarse hacia el techo tras llenarlos de aire caliente.


¡Cómo sube el globo! "¡Hasta el techo, hasta el techo!", gritábamos todos.


A continuación, repetimos la visita a la exposición del Tiranosaurio Rex. ¡Qué feo! A mí los dinosaurios me dan un poco de impresión, la verdad, pero hay que reconocer que son superchulos. ¡Cómo pelean entre ellos, y cómo rugen! ¡Roaarrgh!


¡Huy, qué miedo! ¿De quién es esa sombra tan grande y siniestra en el suelo?


Por mucho que Papi me pidiera que mirara a la cámara, yo no me fíaba ni un pelo del bicho ése de ahí atrás. ¡No vaya a ser que abriera esa boca tan grande, para darme un bocado, en cuanto que me despistara! Así que no le quité el ojo de encima, en todo el rato.

Nos lo pasamos muy bien en el Parque de las Ciencias, y al final estábamos muy cansados. Así que nos volvimos a dormir un poco la siesta a casa, porque por la tarde... ¡teníamos fiesta de cumpleaños!

Pero eso ya os lo cuento en la próxima. ¡Besotes!

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