lunes, 18 de octubre de 2010

Pasadito por agua (II)

¡Buenos días a todos!

Hoy, como casi todos los lunes que puedo, vengo a regalaros unas sonrisas, y aunque sea también en parte daros un poquito de envidia, ahora que el calor y el veranito ya se antojan tan pasados.

Y es que aún me quedaba por recordar lo bien que me lo pasé este pasado mes de agosto, un día que nos invitó la tita Marta a bañarnos en la piscina de su casa.


Era una piscina de ésas supergrandes que, aun cabiendo en el patio, dan para un buen baño, sin lugar a dudas.


Yo me lo pasé bomba, como si hiciera falta decirlo.


Además, aunque tenía un montón de agua, como yo podía hacer pie, disfruté un montón corriendo/nadando de una punta a la otra, y vuelta a empezar.


Lo mejor era poder chapotear como loco sin que nadie se enfadara.


¡Chap, chap, chap! ¡Esto sí que es divertido!


"Papi, Papi, ¿por qué no te metes en la piscina tú también?", le preguntaba todo el rato. Pero es que, si no, ¿quién iba a inmortalizar el momento haciendo fotos?

Lo cual no fue excusa suficiente como para que no terminara salpicado, claro está.




Mira que ya me lo había pasado bien en la piscina especial para bebés de Úbeda, pero esto es lo más, eso tenedlo por seguro.




El año que viene, a mí no hay quien me gane nadando, ya veréis.

Nada, nada (valga la redundancia), la próxima vez que me veáis chapoteando, que tendrá que ser cuando vuelva el veranito, no me vais a reconocer.

A no ser, claro está, por la sonrisa que os pienso dedicar.


Besos a todas y todos y feliz lunes.

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