Se nos ha ido un poco el santo al cielo porque como estamos en Úbeda, visitando a los abuelos, pues no puede Papi estar tan pendiente del Internet. Bueno, eso dice él.
El caso es que hoy venía a contaros algunas de mis peripecias en casa de la Tita Bárbara. Como tiene una casa tan grande y tan chula en el campo, con un jardín así de grande, donde poder corretear y juguetear los niños como yo, pues hemos ido muchas veces a hacerle visitas.
Uno de estos días del verano pasado aproveché para jugar en la arena, en un neumático de tractor que tienen lleno, esperando a que lleguen sus sobrinos para jarruchear. Y a mí me deja también, ji, ji, ji.
Como hacía calor, pues podía ponerme en cueros, que no pasaba nada. Y tan fresquito que estaba.
Claro que lo mejor, por descontado, sigue siendo el columpio.
Me lo paso bomba, ja, ja, ja.
Así que, nada, con estos buenos recuerdos, os invito a que comencéis la semana de la mejor forma posible.
¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Que falta qué? ¡Ah, claro!
¡La Sonrisa! ¡La Sonrisa de los Lunes!Muchos besos para todos y todas.
con lo cegata que estoy... no puedo ver la sonrisa... buahhh... menos mal que me lleve hoy algunas en vivo y en directo! :)
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