lunes, 20 de septiembre de 2010

Así fue mi primer día de playa

Hola a todos, guapas y guapos.

Ya estamos en otra semana más. Hay que ver cómo pasa el tiempo. Si parece que fue ayer el día en el que visité la playa por primera vez.

Bueno, ya el año pasado, cuando estuvimos en Lisboa, vimos algo que parecía la playa. Se acababa la tierra, se veía el mar a continuación pero... no, no era lo mismo. Definitivamente no.

Sin embargo, este año sí que nos lo montamos a lo grande. Un día, a principios de agosto, nos líamos la manta a la cabeza, nos hicimos con una sombrilla, nos pertrechamos de víveres, y nos fuimos para Almuñécar.

Hacía mucho calor, así que era muy importante estar bien hidratado.

Y el día se presentaba animado, así que acumulamos energía.

Antes de irnos a la playa, Papi nos llevó al Acuario. Teníamos una oferta de entradas y nos pareció la oportunidad ideal para ver un montón de peces chulos.

Yo me lo pasé en grande, viéndolos a través de las peceras. Y corriendo de un lado para otro. Hay que ver lo chulo que es esto.

El año que viene, a ver si venimos otra vez. Que en esta ocasión estaba todo muy oscuro y no lo pude ver del todo bien.

Después, ya sí, nos buscamos un rinconcillo chulo en la playa. De eso no tenemos fotos, porque el canalla de Papi decía que no se atrevía a sacar el móvil allí, no fuera que se le perdiese o se le estropease o algo. Qué cobardica.

Pero bueno, ya os lo cuento yo.

¡¡Me lo pasé bomba!!

Qué barbaridad. Mami y Papi se pensaban que me iba a dar susto, todas esas olas yendo y viniendo, y el chorreo del agua tan fría, o lo incómodo de la arena que se te mete por todas partes (doy fe)... ¡Pues no! ¡Qué bien me lo pasé! ¡Qué risas! ¡Qué divertido eso del agua que ahora viene, ahora se va, ahora vuelve a venir... Casi, casi, Mami y Papi me tuvieron que sujetar más de una vez para que no me tirara de cabeza al agua.

Menudo día de playa que echamos. Qué bien aprovechado. Cuando ya caía la tarde, decidimos asearnos un poco, quitarnos toda la sal y arena que buenamente pudimos, e irnos a dar un paseo por la zona para hacer hora antes de la cena.

A mí, que me sobraba energía todavía, no me podían tener en la silleta, tenía que conducirla yo. Es que eso me encanta.

Bueno, confieso que luego ya sí, que me entró el cansancio de nadar y andar, y que tener la silleta nos vino muy bien. Eso sí, había un montón de cosas chulas por ver en el paseo, así que no me perdí ni una.

Hace una semana y pico volví a bajar con Mami a la playa. Esta vez no pudo ir Papi porque tenía que trabajar, pero nos lo pasamos muy bien igualmente.

Este fin de semana hubiéramos ido también, ya todos, pero al final como estaba el tiempo regulero, se fastidió la cosa. Lo dejaremos para otra ocasión, tranquilos.

¡¡Y es que esto de la playa es un invento fenomenal!!

Aquí os dejo mi historia, al tiempo que os deseo una feliz semana. ¡¡Feliz lunes!!

Besos a todas y todos.

2 comentarios:

  1. esa sonrisa le alegra el lunes a cualquiera :D
    queremos fotos de las olas y el pelon saltandolas!!!

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  2. Pero y este pelón tan grande? mira que no soplar en el acuario para encender las luces?? qué diver la pliaya, madre!

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