domingo, 23 de mayo de 2010

Un Castillo de Aire

Que no "en el Aire", que eso es de otro cuento que un día de éstos me podrá contar Papi.

Hoy domingo os traigo las fotos de otro domingo, el pasado de Resurrección, cuando la tita Bárbara nos invitó a comer a su casa en el campo. ¡Qué bien nos lo pasamos! Porque también vinieron todos sus sobrinitos, que son pequeños como yo (bueno, algo mayores algunos, pero lo importante es que están "en mi onda"). Y también jugamos a celebrar la Pascua, con los huevos de chocolate que había escondido el Conejo... ¡Qué divertido!

Pero lo mejor es que la tita Bárbara había montado todo un parque de atracciones en su jardín con, entre otras muchas cosas... ¡¡Un Castillo Hinchable!!

¡¡Madre mía!! ¡¡Los ojos como platos que se me pusieron!! ¡Yo tenía que probar aquello, y más viendo jugar a los otros niños, con lo bien que se lo estaban pasando!

¡Y fue toda una experiencia, creedme! ¡Me lo pasé de miedo! Porque los castillos éstos son geniales. Puedes correr todo lo que quieras, que si te caes, no pasa nada, porque está blandito y no duele.

Puedes pegar saltos, brincos de un lado a otro... ¡Una pasada!


Vaya, que al final, por poco si tienen que entrar Papi y Mami a por mí, porque no quería que acabara nunca...

Eso sí, he de reconocer que acabé muy cansado de jugar ese día, y que me dormí luego toda la noche del tirón.

¡Qué divertidos son los castillos hinchables! ¡Yo os los recomiendo!

Y lo mejor es que, para mi cumple, le pedimos prestado el castillo a la tita Bárbara, y se lo trajo, para delirio de grandes y pequeños. En próximas entradas, ya le diré a Papi que os haga un recopilatorio de lo mucho que nos divertimos ese día.

Besos a todos.

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