jueves, 3 de septiembre de 2009

De viaje en Lisboa (IV): Vuelta a casa

Y, finalmente, se nos acabó la semana en Lisboa (qué rápido se nos pasó), y llegó el momento de volver al hogar, dulce hogar. Bueno, lo cierto es que a lo tonto llevábamos ya casi tres semanas fuera de casa, y echábamos de menos descansar tranquilamente un poco.

El sábado lo pasamos viajando. De Lisboa a Madrid, de Madrid a Málaga, y de Málaga a Granada. Prácticamente echamos el día entre aeropuertos. Aunque he de reconocer que no me enteré de mucho, la verdad.

Eh, mirad. ¿Qué es esto de aquí abajo? ¿A que parece una cuevecilla para animalicos? ¿Quién habría ahí dentro?

¡Eeeeehhh! ¡Pues claro! ¡No os asustéis! ¡Si soy yo! Es que a Mami se le ocurrió montar este chiringuito con su chaqueta porque de otra forma me resultaba muy difícl conciliar el sueño con todo el ajetreo que había en el aeropuerto de Lisboa.

Y tendréis que reconocer que, cuando pillo el sueñecico, soy un bendito. No estaré tan a gustito como en la cuna, pero esto, para un apuro, no está nada mal.

En fin, entre unas cosas y otras, conseguimos llegar sanos y salvos a Málaga sin incidentes destacables dentro del avión. De nuevo, todo el personal quedó maravillado por lo bien que me porté en los aterrizajes y en los despegues. Mi consejo para esos momentos es que os quedéis bien dormidos, o que agarréis una buena tetica que tengáis a mano.

Pero al llegar a Málaga, ¡oh, cielos! Algún tipo algo bestiajo en Madrid nos chafó mi carrito. ¡Hay que ser bruto! Me perdió un acople, y no podíamos terminar de unir las dos piezas del carrito. ¡Vaya un rollo! Y, claro, perdimos un montón de tiempo en Málaga porque tuvimos que ir a reclamar. ¡Que yo quería mi carrito!

Aquí está Papi con cara de circunstancias ante el mostrador de incidencias. No es para menos, llevábamos todo el día de viaje, llegamos a las 9 de la noche a Málaga, y encima se nos fue una hora con toda la tontería ésta.

Al final, conseguimos que, en el caso de que el carrito no se pudiera reparar, se nos reembolsase el coste de uno nuevo, o en su defecto, el coste de la reparación. Pero, claro, como estas cosas tardan un montón, y yo no podía estar siempre en brazos o en el BabyBjörn, Mami y Papi decidieron pasarme a la silleta, aunque aún fuera muy pequeño.

Claro, pasa lo que pasa, que por entonces era mucha silleta para tan poco Babyjor.

Afortunadamente, en un par de días me pudieron reparar el carrito (la devolución del importe está aún pendiente... hummm...). Y lo más importante, estábamos de vuelta en casa después de un fantástico viaje en el que nos lo pasamos requetebien. Y Mami y Papi, tan contentos conmigo, porque me han dicho que si me sigo portando igual de bien, me van a llevar a muchos más viajes.

¡¡Yupi!!

Besos a todos.

2 comentarios:

  1. Claaaaaaaaro... muchos viajes! para que sea un BabyHor sano y fuerte, expuesto a distintas sociedades, distintos aires, ambientes, costumbres y comidas, lo que engrandecerá su sistema inmune, ahora de chico y su alma, conforme sea más grande. Y las ganas de saber y de querer ser mejor, que pa eso sirven los viajes... además de pa traer souvenires!!

    Besos pa el BabyHor más pelón!
    y pa sus papis

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  2. Hola, te invito a escuchar el podcast de los blogs http://www.podcaster.cl/2009/09/larga-vida-al-blog-1/

    Saludos!!!

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