domingo, 30 de agosto de 2009

De viaje en Lisboa (I)

¡Hola a todos, amiguitos!

Continuamos con mis aventuras, y esta vez lo hacemos en el país vecino, Portugal. Justo después del Festival de Úbeda, Papi tenía un congreso (pero un poco más rollo, qué le vamos a hacer) en Lisboa, y para allá que nos llevó a toda la familia.

La emoción era grande, porque era nuestro primer viaje juntos, y la primera vez que me iba a montar en un avión. ¿Me sentaría igual que a Papi, o igual de mal que a Mami, que le molestan mucho los oídos cuando vuela? ¿Aguantaría bien el viaje, pese a lo pequeñito que yo era? ¿Tan lejos? ¿Tanto tiempo? A éstas y otras preguntas les dimos respuesta durante la semana que estuvimos en Lisboa.

Aquí estamos haciendo cola en el aeropuerto de Málaga, para facturar el equipaje. ¿Sabéis? Fue de las pocas colas que hicimos, porque al llegar a Lisboa en casi todos lados teníamos preferencia por ir conmigo. No porque fuera el Babyjor en particular, que también, sino por ir con bebé. ¿A que mola?

Después de facturar y de pasar por el escáner (que me hicieron desmontar el carrito entero para pasarlo por los rayos X, ni que yo fuera un bebé terrorista o algo), Papi se encontró a un famoso allí mismo, ¿sabéis?

Dice Papi, mientras se volvia a poner el cinturón: "¡Mira, David Bisbal!". Y le saludó y todo ("¡Hola, David!"). El muchacho, un poco desorientado, le contestó amablemente y siguió su camino. Si es que Papi es muy amable con todos, y además, desde lo del Festival de Úbeda, es que se codea con todos los famosos habidos y por haber.

Después nos subimos al avión, para hacer escala en Madrid. En el avión me porté superbien, que os lo digan Papi y Mami. Y todo el mundo encantado conmigo, por lo bien que me portaba. Y es que Mami me daba la tetica antes de despegar o aterrizar, y así lo pasaba durmiendo. Si es que la que sabe, sabe. ¡Por eso la quiero tanto!

Aquí estamos ya esperando en Barajas. La terminal 4 es muy grande, por eso miro a todos lados, a ver si la puedo abarcar.

Al llegar a Lisboa, el único problema que tuvimos fue que mi carrito, como venía por otra cinta especial para equipajes no estándares, tardó un poco más. Pero al final salió y por fin llegamos al hotel. Allí teníamos una sorpresa esperándonos. ¡Me habían preparado una minicuna para dormir! ¡Qué majos!

La habitación era superfashion, como podéis ver por las fotos. Y el baño también era muy chulo, por eso de que el hotel era medio spa. Aunque, por desgracia, no pudimos aprovecharlo como se merecía (bueno, Mami sí, que se fue a la pelu). Pero es que teníamos que ver Lisboa, que es muy grande y tiene muchas cosas por visitar.

Claro que yo aprovechaba cualquier buen momento para descansar de tanto trajín. Mientras, Papi y Mami podían cenar y cosas así. ¡Si es que soy de bueno!

Aquí os dejo también una foto del Ascensor de Santa Justa, de una de las siguientes noches que fuimos a cenar a un restaurante cercano.

Bueno, y como son muchas fotos y muchas aventuras, lo dejamos aquí, por el momento. Mañana le digo a Papi que os cuente el resto, ¿vale?

Besos.

1 comentario:

  1. Lo que si que nos saldra el BabyHor es viajero ole!!! con esa nariz que tiene de patata, viajara al fin del mundo, como su tita Auntie Franny. Viajar es lo mejor que puede hacerse y el BabyHor ya es un profesional de los aviones!!

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