martes, 26 de mayo de 2009

Todo empezó 9 meses atrás...

Bueno, vamos a ver si le damos vidilla al blog, que puede que para vosotros pase la vida muy despacio, pero yo apenas si tengo 15 días y todos y cada uno de ellos son especiales y novedosos para mí. Y se me acumula el material para el blog.

Bueno, a mí no, al tranquilón de Papi, que lo han tenido muy ocupado hasta ahora y luego mira lo que pasa, la casa sin barrer y el blog sin actualizar.

Así que, para ir abriendo boca, comencemos por el principio, para variar.

Todo empezó un día, hacia mitad del pasado mes de agosto, cuando Mami se sintió un pelín rara. No, no era por la inminente boda de los titos David e Inma. Era algo más.

Así que, tras tres pruebas, quedó claro que algo muy especial se iba a gestar en los siguientes nueve meses. Sí, por supuesto, hablo de mí. Tengo dos abuelas, pero me da igual. ¿Que por qué tres pruebas, si con la primera hubiera sido suficiente? Cosas que pasan. La primera la hicimos en casa, para que Papi y Mami se dieran la juerga padre después para celebrarlo. La segunda la hicimos porque la abuelita Petri no terminaba de creérselo. Y la tercera nos la hicimos en el primer reconocimiento médico de Mami.


- ¿Qué quieres que salga? - Le preguntó la enfermera.
- Un niño - Contestó Mami.
- Bueno, me refería a si preferías "positivo" o "negativo", pero veo que ya lo tienes bastante claro...

La siguiente noticia que tuvieron Papi y Mami fue a finales de octubre, con la primera Eco. Mami iba con algo de miedo en el cuerpo, porque no sabía si se iba a encontrar algo o no dentro de su barriguita. Los temores de Papi iban por otro lado: pensaba que vaya que hubiera más de un "algo". Pero al final, el "algo" fui yo. The one and only.


Papi me tuvo que sacar la foto con el móvil (la primera de muchas), porque es lo que tiene la Seguridad Social, que no siempre te encuentras una impresora a mano...

Menos mal que en la siguiente eco, a mitad de diciembre, topamos con una máquina mejor. Por lo menos tenía impresora, y quedó constancia impresa de mis avances. Y además la abuelita Petri me pudo ver en vivo y en directo, saludando a la audiencia.


Y nada, que eso, ahí seguía yo, haciéndome notar dentro de la barriguita de Mami, pero sin dar demasiados problemas. ¡Eh, que yo soy muy bueno! Increíble teniendo un Papi como el que tengo, pero soy muy bueno. Y desde el mismísimo principio.

Sólo al final, Mami ya estaba algo cansada de cargar conmigo, porque me puse muy grande dentro de su barrigota. Claro, la buena vida... Cómo me iba a esperar yo que el mundo exterior iba a ser tan duro... No tenía ni idea de lo que me esperaba.

Aún así, hice mi último esfuerzo para darle a Mami los mínimos problemas a la hora de encontrarnos cara a cara por primera vez. Lo único, lo único, que nos pilló de visita en casa de los titos Juan y Carmen, allá en Córdoba. Pero que conste que yo salí en mi fecha prevista, ¿eh? Nada de quejarse... Que el primero que no se queja fui yo, que en el Reina Sofía de Córdoba nos trataron a cuerpo de rey, dadas las circunstancias.

Y así, la madrugada del 12 de Mayo (Festividad de San Pancracio, si es que no podía ser de otra forma), a eso de las 3 de la mañana comencé a empujar, y justo para las 4:35 ya estaba fuera. Tiritando de frio y llorando como un bendito, pobre de mí. Ahí estaba Papi, que aguantó estoicamente toda la noche para verme salir.


Y Mami también estaba muy contenta de verme por fin, y de que le hubiera causado los mínimos traumas, habida cuenta de todo lo que supone un embarazo y un parto. Ahí estamos los dos, tan contentos y tan felices de conocernos.


En cuanto a mí, estaba ante el primer día del resto de mi vida, y mi nueva aventura no había hecho más que empezar.

3 comentarios:

  1. Simplemente, me ha encantao.
    Esta historia en primera persona es todo un regalo para la audiencia y para Angel.
    besos

    Auntie Franny

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  3. Pero que bonito !!!!
    A ver cuando conozco a Ángel en persona !!
    Muchos besos.

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